El Castigo

© Roberta Maso-Fleischman, Ph.D.

El castigo puede ser corporal (una zurra, una pela, una cachetada, unas nalgadas, unos correazos) o puede ser la prohibición momentánea de algo placentero (la televisión, un juego electrónico o jugar afuera). Lo importante para los que castigan es que el castigo sea algo que le duela al niño.

Hay que admitir que el castigo es un método rápido, seguro y efectivo para disciplinar a un niño.

Pero reflexionemos en lo siguiente:

El castigo da validez al temor, al dolor, a la intimidación y a la violencia como métodos aceptables para la resolución de conflictos.

El castigo crea:

  • sumisión - el niño siente miedo

  • rebeldía - el niño siente rabia hacia la figura de autoridad por su poder.

El castigo excluye otro tipo de comunicación entre padres e hijos. Como, por ejemplo, una comunicación que permita una verdadera comprensión de la situación y ayude al niño a encontrar alternativas

A menudo, través del castigo damos rienda suelta a nuestras propias frustraciones, las cuales tienen poco que ver con el niño que estamos castigando; de manera que el castigo resulta mucho más severo de lo que se merecía la falta cometida por el niño.

Si un niño ha sido castigado frecuentemente es probable que él también utilice el temor, el dolor, la intimidación o la violencia para controlar a otros.

Hay padres que castigan inmediatamente después del hecho, mientras que hay algunos que tratan de evitar el castigo y optan por hablarles a sus hijos y les aconsejan y aconsejan, y hablan y hablan sin mucho resultado y al final, ya cansados y desesperados, los castigan, y hay otros padres que a veces castigan y otras veces no, dependiendo de cómo se sientan en ese momento.

Vale la pena que nos preguntemos: ¿Porqué tenemos que educar a nuestros hijos utilizando el castigo? ¿Es que así nos criaron y estamos repitiendo costumbres sin reflexionar mucho en ellas? ¿Será que hay momentos en los cuales ya no aguantamos a nuestros hijos? ¿O quizás nos agarraron cansados? ¿O de tantos problemas que tenemos, la desobediencia de los hijos es uno de los pocos que sí podemos controlar, y lo hacemos a través del castigo?

Hay castigos que también causan miedo. Preguntémonos ¿porqué queremos que nuestros hijos sientan miedo? ¿Será que es más fácil controlarlos? ¿Será que cuando ellos sienten miedo nos sentimos poderosos?

Ahora bien, ¿es el castigo nuestra única opción para enseñar a nuestros hijos a respetar ciertas normas o habrán otras opciones?

Lean, por favor, "La Familia: Respeto Mutuo, Responsabilidad, Cooperación y Participación" y luego "Las Consecuencias(I)".

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El castigo no es la única manera de disciplinar o a educar a los niños. El castigo crea sumisión o rebeldia.
El castigo da validez a la violencia en contra de los niños.

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